
alrededor de ella, mientras con mi hocico olfateo las cuatro paredes que
me rodean, encarcelan.
CHILLO, pero ellos no hacen mas que estrellarse con mis enemigos y
herirme, derivarme a mi.
Pero me levanto en mis cuatro patas y rujo, rujo.
De repente una puerta se abre, un gallo canta, un fuerte resplandor
me cubre, quema.
Siento el collar que me han puesto, la cadena que me ahoga
LLEGO EL DÍA
Mi otra prisión